jueves, 3 de octubre de 2013

16. Wwoofing around Switzerland

Este verano he optado por unas vacaciones diferentes, por algo que me permitiera desconectar totalmente de la vida madrileña y que a la vez me enriqueciera. 
Y buscando ideas por internet, di con el WWOOFING. La palabra wwoof viene de World Wide Opportunities on Organic Farm, y consiste en hacer voluntariado en granjas ecológicas. Vamos, trabajar en granjas a cambio del alojamiento y la comida.

Me apeteció ir a Suiza por las montañas a lo Heidi, porque todo lo ecológico está muy desarrollado allí y por el idioma (hablo francés). Bueno, vale, también porque los billetes a Ginebra eran baratos comparados a otras ciudades europeas.


Así que como indicaban en la página web, mandé un sobre a Suiza con una fotocopia de mi pasaporte, una carta de motivación, y 20 euros (si si, un billete de 20 euros en un sobre... a Suiza... nada sospechoso) y a las pocas semanas me llegó a casa el catálogo con la lista de las granjas, cada una acompañada por una breve descripción y un contacto.

Envié emails a las que me parecieron más interesantes, muchos emails, ya que empecé bastante tarde y ya eran mediados de junio. Tras bastantes respuestas negativas, dos granjas me confirmaron por fin que tenían sitio para las fechas que quería. Un par de emails más tarde, compré un billete a Ginebra para el 21 de julio, vuelta un mes más tarde.


Yo sola. A otro país, a la casa de un desconocido. A la aventura. 

¡Y que aventura! Ha sido increíble. Me lo he pasado genial, he disfrutando cada momento... Os aconsejo la experiencia, vale muchísimo la pena. Por la gente que se conoce, por los lugares que se visitan, por todo lo que se aprende, por lo que se comparte, por experimentar otra forma de vida en la que los animales y las cosechas marcan el ritmo... Y las montañas suizas son una maravilla. 
He estado en dos granjas, las dos en la zona "francesa", cuidando gallinas, cabras y cerdos, dando el biberón a los terneros, haciendo queso, pan, recogiendo tomates, calabacines, lechugas, berenjenas, fresas (las mejores fresas que he probado en mi vida), melones, pimientos... Quitando malas hierbas, regando las plantas aromáticas... Todo a mano al ser ecológico. 
En la segunda granja, más pequeña, tenían ovejas y estaba especializada en los tintes naturales con los que teñían la lana y telas que luego venden en mercados o por internet. También hacían varios tipos de mostazas.

Durante todo el viaje, he estado escribiendo un diario con ilustraciones. Os dejo con algunas fotos.












Si estáis interesados en el wwoofing o queréis saber más sobre mi experiencia, no dudéis en contactarme.



Hasta pronto!

miércoles, 5 de junio de 2013

martes, 23 de abril de 2013

viernes, 15 de febrero de 2013